La vida empresarial de Suzuki es un “caso de estudio” en muchas escuelas de administración de empresas, cursos de mercadeo, pensum de administración industrial y en variados ámbitos académicos.
No es para menos: pocas marcas pueden pertenecer al reducido grupo de las líderes por tantos años, y a la vez, en varias categorías. Guerras, desastres, revoluciones, etc. han sido el marco espacio-tiempo donde Suzuki ha aportado satisfacción a estrictas demandas de transporte.
Algunos expertos han llegado a expresar una fórmula, sencilla de decir, pero difícil de igualar: productos de buena manufactura para durar por mucho tiempo, amplia disponibilidad mecánica para modificar, reparar y componer las máquinas, así como, diseño atractivo atemporal.
La fabricación de cada moto Suzuki es producto de materiales de alta resistencia, tanto al uso, como en el tiempo. Los sistemas y protocolos del proceso son sencillos, pero altamente eficientes, de forma que, la posibilidad de error de fábrica es, prácticamente nulo o cero.
Al mismo tiempo, la disponibilidad de repuestos de recambio es inmensa. El motorista no sufre demoras o retardos por piezas para modificar, reparar o darle mantenimiento a su Suzuki.
Y sobre el tema de diseño, si bien Suzuki no participa de los rápidos cambios de la moda, ha establecido un lenguaje de diseño basado en la función antecede a la forma. El resultado es la adopción de cuerpos y arreglos con desempeño. Alejado del boato o las piezas de más por una estética, muchas veces, bastante cuestionada.
Sin embargo, la parte más importante del escenario es que la durabilidad, la confiabilidad, conveniencia, economía, seguridad y confianza son altamente apreciadas por sus dueños.
Suzuki tiene una fórmula sencilla… sencillamente admirable, inconmensurablemente apreciada por los motoristas de todo el mundo.
