En su más pura esencia, el humano está diseñado para desplazarse a una rapidez de 6 a 8 kilómetros por hora, mientras los atletas de alto desempeño, llegan a 35 km/hora en un sprint, es decir, en muy corta distancia.
Es decir, desplazarse en bicicleta, de 20 a 40 kilómetros por hora, en moto y carro, es un hábito aprendido. Así como muchos aprenden a pilotar un avión, un helicóptero u otra aeronave, los motoristas también adecúan su cuerpo para conducir una moto.
Por eso, no es casualidad que haya más choques entre vehículos que entre personas caminando. Es parte evolutiva del hombre.
En ese sentido, debe tomarse en cuenta que cada quien tiene una distinta capacidad para movilizarse a distinta velocidad. Por eso, creer que uno tiene la capacidad de un Valentino Rossi, un Joan Mir o un Marc Márquez, no solamente es iluso sino ingenuo y propio del análisis de un niño.
Vamos a los números: hay 8,200 millones de habitantes en el planeta, 22 de ellos son corredores de MotoGP, es decir, en promedio: 1 piloto por cada 372 millones de habitantes. En promedio, en toda la población de Estados Unidos de América, no habría 1 solo piloto de MotoGP. ¿Qué hace que un motorista común se crea capaz de manejar como estos súper atletas? De verdad, el cuerpo de ellos funciona muy, muy, pero muy distinto a cualquier otro humano.
Tomando en cuenta esa realidad, lo menos que podemos hacer es prever un daño corporal provocado por las evidentes fallas nuestras y de otros al conducir un vehículo.
Lo primero que tenemos que proteger es el rey de nuestros órganos: el cerebro. Por eso, usar casco, aunque sea para recorrer pocos metros, más que una obligación de ley, es algo de mínimo sentido común. Al caerse de una moto, lo primero que se hace es colocar las manos, haciendo de los guantes el segundo elemento de seguridad más importante.
Recuerde usar casco debe ser integral o modular, es decir, con protección para la mandíbula porque esa es la parte que recibe toda la fuerza del cuerpo al caer.
Así las cosas, prever un incidente o accidente, será el primer paso para gozar las ventajas de su Suzuki. Y vivir mucho tiempo gozando de sus beneficios… plenamente.
