La concentración de actividades laborales, profesionales, comerciales, académicas y hasta de ocio, se ha dado en las grandes urbes, incluyendo la capital.
Además, los horarios siguen siendo, en términos generales, iguales en los últimos años, lo que genera congestionamientos en las llamadas “horas pico”. De hecho, ya casi todo el día, en varios lugares, no se distinguen horas pico de los períodos regulares.
Ante esa situación, manejar una motocicleta debe ser un acto sumamente racional, considerando:
Escojamos una motocicleta confiable, como cualquier modelo de Suzuki, porque cada metro recorrido en tránsito denso, es como un kilómetro a velocidad de crucero. Es decir, más temperatura, más uso del embrague, más frenadas… más de todo, en cada viaje.
Utilicemos un buen equipo de protección. Casco, chumpa, protectores de rodillas y codos, así como guantes, son esenciales siempre, al manejar una moto.
Con alta concentración de vehículos, esos implementos son indispensables para nuestra seguridad y para el acompañante.
Dejar fluir. Acelerar para recorrer unos pocos metros, y luego frenar. Después, hacer lo mismo.
Esa dinámica no solamente desgasta innecesariamente nuestra moto Suzuki, sino va en contra de la lógica de circulación porque uno mismo se genera obstáculos. Lo adecuado es tratar de hacer fluir a la moto: no acelerar innecesariamente, ni frenar bruscamente.
Mejor dejar que los desarrollos de cada velocidad hagan un normal desplazamiento. En la medida de lo posible, esto producirá ahorro de combustible, más placentero manejo y se llegará al destino en el debido tiempo.
Cada minuto cuenta. El refranero popular dice: “Más vale perder un minuto en la vida, que la vida en un minuto”. Priorizar la integridad ante cualquier circunstancia, es madurez e inteligencia.
Si no se salió con mucha antelación o hubo un retraso, no haga imprudencias que, de todos modos, llegará más tarde que lo previsto. Pero, generalmente, eso no afecta demasiado.
Evite hablar por teléfono cuando maneja. Especialmente en una moto, la atención del conductor debe ser del 100% en el camino.
Una llamada puede distraerlo y tener consecuencias muy drásticas. Y, hágase la pregunta: ¿Cuántas de las llamadas que recibo, en realidad son tan importantes que no puede postergarse por unos minutos? Verá que todas o casi todas, se pueden atender cuando se llega al destino.
Más personas y vehículos en las calles, exigen más cuidado.
