205 años de vida geopolítica propia es motivo de celebración. Y una razón para visualizarlo desde el punto de vista individual de cada guatemalteco.
Al margen de la fiesta cívica, septiembre es un mes propicio para pensar en uno mismo.
Yendo a la base, la independencia es poner en práctica el libre albedrio en la toma de decisiones dentro de un marco social del respeto propio y ajeno.
En algunas ocasiones, la independencia es un subproducto de una condición crítica. Por ejemplo, la capacidad de transportarse en motocicleta fue descubierta durante la pandemia, ante el requerimiento de transporte personal libre de contactos riesgosos.
Y en ese sentido, las motos Suzuki han sido una variable fundamental en nuestra independencia. La capacidad de movilidad casi sin límites es parte esencial de la vida.
Aprovechar al máximo cada minuto del día, hacer rentable cada hora productiva y tener tiempo para uno mismo… eso es independencia.
Tener su propio tiempo de transporte, sin retrasos por horarios ajenos o bien, por la programación del transporte colectivo. Esa condición nos da independencia en nuestro horario cotidiano.
Y en el caso de las mujeres, una motocicleta abre una amplia gama de oportunidades. Especialmente ellas, son extraordinarias administradoras por naturaleza. Entonces, sus actividades familiares, profesionales, estudiantiles y laborales son cubiertas con celeridad, seguridad, economía y conveniencia, según sus largas horas de actividad diaria.
Así también, los jóvenes pueden hacer más todos los días, incluso cuando se tiene que ir a lugares a ciertas distancias lejanas. Y conlleva un sentido de libertad de toma de decisión sin estar condicionados a las actitudes del grupo con el que conviven. Una valiosa herramienta para la tranquilidad de los padres.
Es así que, uno a uno, sea del género o edad que se quiera, la moto Suzuki es esencial para nuestra independencia.
